Con un acto central que reunió a autoridades del Órgano Judicial, representantes de instituciones públicas, cuerpo diplomático, organizaciones de cooperación y servidores judiciales, el Tribunal Agroambiental conmemoró sus XXVII años de vida institucional, reafirmando su compromiso con la construcción de una justicia especializada, cercana a la población y orientada a la protección de la Madre Tierra, los recursos naturales y los derechos vinculados al ámbito agroambiental.
La jornada conmemorativa inició con el acto de izamiento de la Bandera Nacional, símbolo de unidad y compromiso con Bolivia, en una ceremonia que marcó el inicio de una jornada destinada a reconocer la trayectoria de una jurisdicción que, a lo largo de 27 años, ha evolucionado junto con los nuevos desafíos jurídicos, sociales y ambientales del país.
El acto contó con la presencia de la Presidenta del Tribunal Agroambiental, Mgda. Roxana Chavez Rodas; el Decano, Mgdo. Richard Cristhian Mendez Rosales; la Mgda. María Soledad Peñafiel Bravo; y el Mgdo. Edwin Almendras Vásquez, quienes acompañaron esta conmemoración junto a autoridades e invitados especiales.
Durante el acto central se destacó la evolución de la jurisdicción agroambiental y el papel que actualmente desempeña frente a problemáticas que trascienden el ámbito tradicional de la justicia agraria. La protección de la biodiversidad, los incendios forestales, la gestión de los recursos naturales y la defensa de los derechos colectivos forman parte de los nuevos desafíos que requieren respuestas jurisdiccionales especializadas, sustentadas en criterios jurídicos y técnicos.
En ese contexto, la Presidenta del Tribunal Agroambiental, Mgda. Roxana Chavez Rodas, destacó que los 27 años de institucionalidad representan una trayectoria construida a partir de retos y desafíos, pero también de decisiones que han marcado precedentes relevantes para la protección ambiental en Bolivia. Entre ellas, resaltó el trabajo jurisdiccional desarrollado en materia de protección del jaguar y atención de conflictos relacionados con incendios forestales, como parte de una evolución de la justicia agroambiental frente a problemáticas de creciente importancia nacional e internacional.
Asimismo, puso en valor el trabajo coordinado que se viene desarrollando con las diferentes instituciones que integran el Órgano Judicial y con entidades del Estado, organismos internacionales y otras instituciones vinculadas a la protección ambiental. Destacó que la naturaleza técnica de esta jurisdicción demanda no solamente formación jurídica permanente, sino también herramientas, información especializada y apoyo técnico que permitan a las juezas y jueces agroambientales resolver los casos sometidos a su conocimiento con mayores elementos de análisis.
Uno de los momentos más significativos de la jornada fue el homenaje póstumo al Dr. Victor Hugo Claure Hinojoza, cuya trayectoria quedó vinculada a la historia y fortalecimiento de la justicia especializada. Como reconocimiento a su aporte y legado institucional, a partir de esta fecha el principal espacio de encuentro y formación de la institución llevará oficialmente su nombre: “Salón Auditorio Dr. Victor Hugo Claure Hinojoza”.
La denominación constituye un homenaje permanente a quien dedicó parte importante de su vida al servicio de la institución y representa una forma de preservar su memoria dentro de uno de los espacios más importantes del Tribunal Agroambiental, donde se desarrollan actividades académicas, institucionales y de formación vinculadas al fortalecimiento de la justicia especializada.
La conmemoración también estuvo marcada por una serie de reconocimientos institucionales al Tribunal Agroambiental, como muestra del reconocimiento al trabajo desarrollado durante sus 27 años de trayectoria y a su aporte a la construcción de una justicia especializada en materia agraria y ambiental.
En el marco de esta jornada, la Embajada Británica realizó la entrega de una biblioteca jurídica al Tribunal Agroambiental, contribución que permitirá fortalecer los recursos bibliográficos disponibles para las servidoras y servidores judiciales, así como apoyar los procesos de consulta, formación y actualización jurídica que requiere una jurisdicción caracterizada por la complejidad y especialización de las materias que conoce.
De igual manera, se realizó la entrega de las llaves de un vehículo al Tribunal Agroambiental por parte de DIRCABI, fortaleciendo las capacidades logísticas de la institución y contribuyendo a las condiciones necesarias para el desarrollo de sus actividades institucionales y jurisdiccionales.
Estos aportes reflejan la importancia de la cooperación interinstitucional para fortalecer las capacidades de una jurisdicción cuya labor se desarrolla en todo el territorio nacional y que, a través de sus juzgados agroambientales, tiene presencia particularmente en áreas rurales y comunidades alejadas de los principales centros urbanos.
Durante la jornada también se puso de relieve uno de los principales desafíos que enfrenta actualmente la jurisdicción: garantizar un verdadero acceso a la justicia agroambiental en todo el territorio nacional. La existencia de juezas y jueces especializados en distintas regiones del país resulta fundamental para que las comunidades y población puedan acceder a una respuesta jurisdiccional oportuna frente a conflictos vinculados con la tierra, el territorio, los recursos naturales y el medio ambiente.
En esa línea, la Presidenta del Tribunal Agroambiental destacó la necesidad de continuar fortaleciendo la jurisdicción mediante mejores condiciones institucionales, mayor presencia de jueces agroambientales y los recursos necesarios para el desarrollo de una función que, por su propia naturaleza, requiere conocimientos jurídicos y elementos técnicos para la adecuada resolución de los casos.
Otro de los llamados formulados durante la conmemoración estuvo dirigido a la aprobación del proyecto de Ley Especial del Procedimiento de la Jurisdicción Agroambiental, instrumento que permitirá establecer reglas procesales específicas y brindar mayor certeza y seguridad jurídica a las personas, comunidades y demás sujetos que recurren a esta jurisdicción.
La necesidad de contar con una normativa procedimental propia responde al desafío de garantizar que la población conozca con claridad los mecanismos, plazos y procedimientos aplicables ante la jurisdicción agroambiental, fortaleciendo de esta manera el acceso a la justicia y la tutela efectiva de los derechos.
La jornada permitió, además, reconocer que la justicia agroambiental boliviana posee una característica particular en el contexto internacional al integrar en una misma jurisdicción especializada las dimensiones agraria y ambiental, lo que exige una permanente actualización y una visión interdisciplinaria para responder a los conflictos contemporáneos relacionados con la Madre Tierra.
A 27 años de su creación, el Tribunal Agroambiental reafirma así una trayectoria construida desde el compromiso de sus autoridades, juezas, jueces y servidores judiciales, pero también desde la cooperación de instituciones que han contribuido al fortalecimiento de sus capacidades.
La conmemoración de este aniversario no representa únicamente una mirada hacia el camino recorrido, sino también una oportunidad para proyectar los desafíos que aún tiene por delante la jurisdicción agroambiental: acercar la justicia a las comunidades, fortalecer la formación especializada, mejorar sus capacidades técnicas y logísticas y continuar consolidando una justicia capaz de responder a los nuevos conflictos que involucran a la tierra, el territorio, los recursos naturales y la protección de la Madre Tierra.
Con este espíritu, el Tribunal Agroambiental conmemoró sus XXVII años de vida institucional, renovando su compromiso de continuar trabajando por una justicia especializada, independiente, accesible y cercana a la población, convencido de que el fortalecimiento de la justicia agroambiental constituye también una contribución a la protección del patrimonio natural y a la construcción de un futuro sostenible para Bolivia.